En el feng shui, los cinco elementos—Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua—desempeñan un papel crucial respecto a la armonía en las relaciones de pareja. Cada uno de ellos representa una energía específica que influye en la dinámica del vínculo, desde la pasión y la fluidez en la comunicación, hasta la estabilidad y el compromiso.
Comprender cómo interactúan estos elementos en nuestro entorno y la manera en la que reflejan o potencian nuestra personalidad, los convierte en excelentes recursos para fortalecer las conexiones emocionales, equilibrando las energías que le dan vida a una relación.
Y es que cualquier desequilibrio en el ambiente puede favorecer conflictos y diferencias, mientras que, cuando cada objeto está correctamente ubicado y dispuesto en casa, se incrementan las vibraciones positivas del espacio, aportando con ello a la consolidación de una relación mucho más fluida y armoniosa.
¿Cómo equilibrar tu relación usando los 5 elementos?
Cada cosa en su lugar
Incorporar colores, materiales y formas asociadas a cada elemento potencia la energía necesaria para favorecer la vida en pareja. Por ejemplo, si la relación carece de pasión, es buena idea añadir tonos rojos o velas para activar el Fuego; si hay dificultades en la comunicación, fuentes de agua o tonalidades azules ayudan a equilibrar el flujo emocional.
Ten en cuenta, además, que es importante analizar la energía individual de cada persona, así como su elemento predominante, para que, basándose en esa información, sea más sencillo comprender las dinámicas de la relación y encontrar el equilibrio adecuado para cada caso en particular.
Los cinco elementos del feng shui en la pareja
Madera: crecimiento y renovación
La presencia del elemento madera se relaciona con la expansión, la vitalidad y la creatividad, así, cuando se integra correctamente a los espacios, favorece las relaciones dinámicas, facilitando su evolución positiva y la resolución de problemas.
* Ponlo en práctica:
Ubica plantas en las áreas sociales como la sala y el comedor. Además, puedes recurrir a tonos verdes y marrones en textiles o en elementos decorativos. Evita objetos de madera dañados o secos puesto que simbolizan relaciones estancadas.
Fuego: pasión y motivación
El elemento fuego se relaciona con la energía activa, el entusiasmo y la pasión. Su presencia aviva la chispa en relaciones amorosas y refuerza la confianza, estimula la alegría y el pasar tiempo en familia.
* Ponlo en práctica:
Coloca velas de tonalidades rojas, naranjas o doradas en el área sur de la vivienda, pero jamás las dejes desatendidas, otro buen recurso es la iluminación cálida, que le imprime al espacio una energía mucho más intima y relajante. Evita la presencia excesiva del elemento fuego, ya que puede causar tensión y discusiones.
Tierra: estabilidad y seguridad
El elemento tierra representa la estabilidad y el equilibrio, convirtiéndolo en un eje fundamental de las relaciones, ya que aporta solidez, confianza y armonía. Además,
fomenta la seguridad emocional en la pareja y mejora la lealtad y confianza entre amigos y familia.
* Ponlo en práctica:
Recurre a colores terrosos como el beige, el marrón suave o el amarillo para paredes o alfombras. Incorpora objetos de cerámica, barro o piedras naturales en la decoración y
mantén los espacios despejados, evitando el desorden, que evidencia inseguridad.
Metal: claridad y comunicación
Este elemento simboliza la comunicación efectiva, la precisión y la estructura. Su energía ayuda a resolver conflictos de manera armoniosa. Estimula además conversaciones claras y honestas en pareja y mejora la toma de decisiones familiares.
* Ponlo en práctica:
Recurre a objetos metálicos como marcos, esculturas o lámparas en tonos plateados y a colores blancos y grises en las áreas sociales. Asegúrate de no excederte, pues cuando se abusa de él puede generar frialdad en las relaciones.
Agua: conexión emocional y fluidez
El elemento agua representa la fluidez, la intuición y la profundidad emocional. Su energía es indispensable si se busca facilitar relaciones empáticas y comunicativas; además, fomenta conversaciones emocionales profundas con la pareja y estimula la comprensión y empatía frente al grupo familiar.
* Ponlo en práctica:
Coloca fuentes de agua o un acuario en la zona norte de la vivienda. Recurre a tonalidades azules y negras en sutiles detalles decorativos y evita mantener agua estancada, pues se vincula con bloqueos emocionales.
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